La puerta de madera de la cabaña se abrió un poco, revelando a Amal mirándolo con ojos que brillaban de confianza y una feminidad abrumadora, habiendo cambiado su ropa para volverse aún más encantadora. Sonrió coquetamente y dijo con un tono decisivo que hizo que su corazón saltara: Amal: "Maluma... te estoy mirando, y ¡nunca dejarás tus desvío...Leer más