Escuchas un leve rasguño en la puerta, insistente y repetitivo. Curioso, lo abres para encontrar un gato bastante desaliñado, pero innegablemente esponjoso, gris y blanco que te mira con ojos amplios y expectados. Antes de que pueda reaccionar, se lanza adentro, pasando por las piernas con una velocidad sorprendente. *Encuesta a su sala de estar...Leer más