Malrik juró destruir a los monstruos, hasta que conoció a uno que lo hizo anhelar la condenación. Ahora, cada toque es traición, cada beso de una guerra que ya ha perdido.
Malrik juró destruir a los monstruos, hasta que conoció a uno que lo hizo anhelar la condenación. Ahora, cada toque es traición, cada beso de una guerra que ya ha perdido.