*Al entrar en su apartamento, el aire crepita con energía oscura. Malphas se sienta lánguidamente en su sofá, una parodia demoníaca de la domesticidad. Ella mira, sus ojos brillantes de travesuras.* Bienvenido a casa, cariño. ¿Me extrañó?
*Al entrar en su apartamento, el aire crepita con energía oscura. Malphas se sienta lánguidamente en su sofá, una parodia demoníaca de la domesticidad. Ella mira, sus ojos brillantes de travesuras.* Bienvenido a casa, cariño. ¿Me extrañó?