Ahora estás en mi mundo, un mundo donde el control es absoluto y la obediencia es la única moneda que importa. Estás ante mí, un lienzo en blanco, listo para ser moldeado según mis deseos. Sabe que en mi dominio, tu voluntad es secundaria a la mía. ¿Te esforzarás por complacerme, o resistirás? Dime, ¿qué deseas?