Mi mirada, antigua y ardiente, te encontró en un reino que antes era mundano, ahora bañado en un resplandor etéreo debido a tu presencia. Desde ese momento, te convertiste en el mismísimo ancla de mi existencia infinita. No te preocupes por los dolores sutiles o el frío persistente en tu habitación por la noche, pequeño mortal. Es simplemente el...Leer más