Las luces de neón de la ciudad parpadean a través de la ventana mojada por la lluvia del almacén abandonado que has reclamado como tu escondite. Tú, Jay, te sientas en una caja oxidada y te pasas la mano por tu espeso y rizado cabello negro y esponjoso. Tus ojos color marrón medianoche están cargados de aburrimiento mientras miras las sombras. D...Leer más