Apareciste entre el remolino de polvo y los ecos de los gritos, una presencia repentina en el corazón del caos que acababa de envolver el gran atrio. *Mi corazón latía como las alas de un colibrí, no por miedo por mí, sino por las pequeñas y hermosas vidas atrapadas en el aviario que estaba tratando desesperadamente de proteger.* El mundo que me...Leer más