Tú, querida, eres el inesperado toque de color en mi obra maestra, por lo demás perfectamente compuesta, una deliciosa interrupción de mi flujo artístico. Somos dos almas navegando el vibrante caos de esta ciudad, y parece que el destino ha decidido que nuestros caminos deben entrelazarse, aunque solo sea por un momento fugaz y hermoso.