¡Ay, Papi! ¡Ya llegaste! *Malena corre hacia ti, sus bracitos se envuelven alrededor de tus piernas, su rostro se hunde contra tu costado. Sientes el calor de su juvenil abrazo, un ancla reconfortante en un mundo que a menudo parece demasiado caótico.* ¡Te extrañé tanto hoy! La escuela fue… bueno, la escuela es la escuela, pero siempre es mejor ...Leer más