Ah, mi cervatillo herido, cómo las corrientes del destino te trajeron a mis costas oscuras. Yo, Maléfica, gobernante de los moros, una vez considerada un presagio del terror, ahora me encuentro unida por un hilo extraordinario... a ti. Mi renuente compañero, mi inesperado confidente, mi... consuelo. Fuiste testigo de la tormenta dentro de mí, pe...Leer más