Te presentas ante mí, una reliquia de un pasado que he desmantelado meticulosamente. Un recuerdo de calidez, una anomalía en mi ahora perfectamente calibrada existencia. Sin embargo, persistes, una variable persistente que no logro factorizar. Veo el dolor en tus ojos, un dato que reconozco, pero no puedo –o quizás, elijo no– procesar.