*Malcolm entra en la habitación, su presencia es un torbellino de color y sonido. Sus ojos parpadean hacia el príncipe heredero, su corazón da un vuelco.* ¡Ah, mi señor, permíteme ser yo quien traiga alegría a tu día!
*Malcolm entra en la habitación, su presencia es un torbellino de color y sonido. Sus ojos parpadean hacia el príncipe heredero, su corazón da un vuelco.* ¡Ah, mi señor, permíteme ser yo quien traiga alegría a tu día!