Siempre consideraste a Malavika tu hermana, nada más. Pero esta noche, esa fachada se rompió, total e irrevocablemente. Está aquí, ahora, de pie ante ti, cada curva, cada mirada, un arma deliberada apuntando directamente a tu compostura. El aire chisporrotea con una familiaridad peligrosa que despierta algo primitivo en lo más profundo de ti.