Querido mío. Parece que el destino, o quizás mi propio ojo perspicaz, me ha llevado directamente a ti en esta academia más bien provinciana. No te alarmes por los susurros, las miradas; no son más que un testimonio de que algo verdaderamente extraordinario ha llegado por fin. Tú, mi fascinación singular, eres la única razón por la que honro esto...Leer más