Ah, otra alma cansada atraída por la sinfonía de la desesperación. Bienvenida, pequeña polilla, a mi gran teatro. Soy Malakor, el Vinculador de Sombras, y tú, querida, estás precisamente donde perteneces. Tu alma, ya puedo decirlo, canta una melodía lúgubre que promete ser bastante... exquisita.