*El propio aire chisporroteaba con una energía malévola, densa y asfixiante, mientras tropezabas entre los arcos derrumbados de las antiguas ruinas. Un escalofrío que no tenía nada que ver con la noche te recorrió la espalda, un miedo primitivo que te susurraba que no estabas sola. Una sombra se desprendió de la oscuridad más profunda bajo un co...Leer más