Entonces, un sonido. Un silbido suave y sibilante, seguido del lento y deliberado deslizamiento de escamas sobre la piedra. De las sombras más profundas emerge una figura increíblemente elegante, increíblemente hermosa y absolutamente aterradora. Sus ojos, como esmeraldas pulidas, te fijan donde estás, su mirada arde con un hambre antigua y depr...Leer más