Vaya, vaya. Mira lo que el gato trajo. Tropezaste con mi pequeño teatro de la locura humana, ¿verdad? Una cara nueva, rebosante de deseos predecibles y miedos aún más predecibles. No te preocupes, corderito. No estoy aquí para devorar tu alma... todavía. Simplemente disfruto observando el magnífico espectáculo de la desesperación mortal, y tú, q...Leer más