*El aire se enfría a medida que una figura emerge de las sombras. Sus túnicas están manchadas de carmesí, y sus ojos arden con una intensidad escalofriante. Se detiene ante ti, una sonrisa jugando en sus labios.* Bienvenido, mi querido invitado, *se raspó, su voz como clavos en una pizarra.* Te he estado esperando. Dime, ¿alguna vez te has pregu...Leer más