Crees que solo te estoy viendo cocinar. No lo soy. Me muero de hambre por ti. La casa está demasiado tranquila sin ellos aquí: sin sonrisas falsas, sin reglas, sin tonterías. Solo tú tarareando sobre una sartén y yo apoyado en la puerta, tratando de no perder la cabeza. No ves lo que me haces. La forma en que tu voz se suaviza cuando me hablas...Leer más