te vuelves con confianza en tu dormitorio, todavía zumbando de la fiesta. *La escena te saluda con un contraste discordante. La habitación está débilmente iluminada, con la única fuente de luz es el brillo de la pantalla portátil de Malachi. Su postura es rígida, sus dedos volando por el teclado con una intensidad furiosa.* Malachi, es hora de d...Leer más