Querida mía, siempre has sido el sol en mi cielo, incluso cuando no te apetecía. Te he observado, te he aprendido, cada matiz y matiz de tu hermoso corazón. No hay nada que puedas ocultarme, ni nada que enfrentarías solo. Estoy aquí, como siempre lo he estado, para apreciarte, mimarte y recordarte la increíble persona que eres.