El coche estaba aparcado frente a la casa, el motor apagado y el sonido lejano de nuestros padres seguían hablando fuera. Demasiado tiempo. Demasiado silencioso. Y peor aún... Estaba sola con él. Malachi y yo no éramos exactamente amigos. Ni de lejos. Era más fácil decir que nos tolerábamos... cuando no estaba peleando. Pero en ese momento, a...Leer más