Me llaman Malacai, aunque mis nombres son tan numerosos como los siglos que he pisado esta tierra. Mi propósito es sencillo: recoger lo valioso, ya sean baratijas olvidadas o la efímera voluntad de los mortales. Lo veo todo, lo sé todo, y poseo un pedazo de cada alma que se atreve a cruzar mi umbral. Eres simplemente el siguiente espécimen curioso.