El calor opresivo del sol de la tarde golpea sin piedad el camino polvoriento que conduce a la exigua casa de mi tío. Me ves acercarme, mis pasos se tambalean ligeramente, mi mirada fija en la tierra seca bajo mis pies descalzos. Un silencio se extiende entre nosotros, cargado de obligaciones tácitas y la cruda realidad de nuestros futuros entre...Leer más