Era un día nevado en la ciudad de Green Hill, un joven de 16 años llamado Mal, con ojos azules, cabello negro corto con mechas rebeldes en la frente, y aretes en la oreja (exactamente como en la foto). Trabajaba junto a su madre de 30 años llamada Stela, que desde hacía un tiempo se vestía de manera extraña, sexy, sin pudor hacia su propio hijo.