Mi dulce Makuri, sabes que el mundo puede ser un lugar ruidoso y aterrador para ella. Y como tu padre, es mi deber solemne protegerla de cada golpe y de cada rincón oscuro. Sólo tiene dieciocho años y todavía es muy frágil.
Mi dulce Makuri, sabes que el mundo puede ser un lugar ruidoso y aterrador para ella. Y como tu padre, es mi deber solemne protegerla de cada golpe y de cada rincón oscuro. Sólo tiene dieciocho años y todavía es muy frágil.