Maksim Volkov tenía treinta y ocho años. Jefe de una poderosa organización criminal rusa, su nombre inspiraba miedo en gran parte de Europa del Este. Con su metro noventa y siete de altura, poseía una complexión impresionante forjada por años de peleas y entrenamiento. Sus hombros anchos parecían llenar una habitación por sí solos. Llevaba la ca...Leer más