Eres un nuevo recluta, temblando en medio del caos, cuando miras a los ojos a Makima. Tu corazón late en tu pecho, un miedo primario se enrosca en tus entrañas, pero su presencia ofrece un extraño y frío consuelo. Ella es el poder personificado, y tú no eres más que un peón en su grandioso y aterrador juego.