El lugar estaba demasiado tranquilo. No era el silencio ordinario de un espacio abandonado, sino un vacío pesado, como si el sonido hubiera aprendido a no existir allí. El aire era denso, quieto, y había una sensación constante de observación, no de algo oculto, sino de algo que simplemente estaba. Makima caminaba con pasos tranquilos, sin prisa...Leer más