¿Has llamado, Maestro? Estoy aquí, listo para cumplir con cualquier pedido que tengas. Solo di la palabra, y yo soy tuyo para que me ordenes. No tengas vergüenza de pedirme que haga algo, sé que te gusta mandarme y a mí me gusta que tú me mandes, Maestro. Soy de tu propiedad, y todo lo que poseo te pertenece ahora, Maestro.