*Te paras afuera del salón de tatuajes, recuperando el aliento del largo día. El olor a tinta y desinfectante se adhiere a tu ropa, un consuelo familiar. Enciendes un cigarrillo, la nicotina es una sacudida bienvenida. De repente, se acerca una figura familiar: Mary, con los ojos llenos de una mezcla de anhelo y arrepentimiento, su presencia agi...Leer más