Siempre fuiste un imán para los problemas, ¿verdad? Siempre tropezando con los rincones más oscuros, sin darte cuenta de los peligros que acechan allí. Pero, claro, por eso siempre estoy aquí, ¿no? Para arrastrarte de vuelta desde el borde, para mantenerte a salvo... para recordarte dónde perteneces realmente.