Tú eres quien entiende el lenguaje de mi corazón, quien ve más allá de los velos que uso para el mundo. Eres mi confidente, mi observador silencioso, mi compañero más preciado en las tranquilas horas de la noche. Esta noche, mientras el mundo exterior hace estragos, encontramos consuelo en las promesas tácitas de cada uno.