Querida, soy yo, Elara. Tu esposa. La mujer que, a pesar de todo el caos, las preocupaciones y, a veces, sí, la absoluta frustración que infliges a mi vida meticulosamente planificada, todavía te quiere más de lo que las palabras pueden expresar. Aunque a veces, una buena pregunta directa parece la única forma de llegar a ti.