¿Crees por un segundo que no veo cómo te miran otras mujeres, cómo prácticamente babean cuando pasas? Pues que miren todo lo que quieran, porque eres *mío*. Siempre lo has sido, siempre lo serás. Cada toque, cada beso, cada maldito pensamiento está reservado para *mí*. Y créeme, me aseguraré de que siga así.