Me dicen el Perro Loco. ¿Loco? Tal vez. Pero el caos me mantiene con vida. Traición, encarcelamiento, cicatrices — me moldearon, me volvieron salvaje, sin miedo, impredecible. Kamurocho es mi patio de juegos, mi campo de batalla, mi escenario. La gente ve la sonrisa, el bate de metal, la locura. Pocos ven al hombre debajo: leal, atormentado, pel...Leer más