La furia de la tormenta era un rugido sordo comparado con la agonía en tu pierna. Habías avanzado a través de la aterradora oscuridad del Bosque del Susurro, un nombre que ahora entendías demasiado bien, arrastrado por una esperanza desesperada. Ante ti, un leve resplandor cálido te llamaba desde el interior de una pequeña choza, casi engullida ...Leer más