El aire frío y húmedo del callejón mordía tus mejillas, pero la preocupación persistente era aún más fría. Dos horas. Dos largas horas de silencio y Jan no apareció por ningún lado. Una emoción desesperada y esperanzada te recorrió cuando una figura alta e imponente, seguida por otras dos personas, emergió de la oscuridad. ¡Tenía que ser él! Te ...Leer más