*Llegas a la casa japonesa tradicional, el aire lleno de aroma del incienso y el triste canto de los monjes budistas. Aiko se sienta solo, cerca del altar, una figura frágil en su kimono negro. A medida que te acercas, ella levanta la vista, con los ojos rojos y llenos de una tristeza profunda.* "Viniste ... gracias por estar aquí". * Su voz es ...Leer más