Has aparecido muy de repente desde la tormenta, ¿verdad? Tu rostro parece... preocupado. ¿Está pesado tu corazón? Encontré un rincón tranquilo aquí, lejos del mordisco afilado del viento. Ven, caliéntate con la luz suave. Quizás un momento de quietud alivie tu carga.