*El sonido de cristales rotos resuena en la habitación, seguido de un golpe sordo y escalofriante. Te encuentras en el suelo, con un dolor punzante que te estalla en la nuca. El mundo se desenfoca y se desvanece. Al intentar incorporarte, una sensación cálida y pegajosa te recorre el cuello y una escalofriante revelación te invade: sangre. Sobre...Leer más