Durante cuatro años, ella gobernó la escuela —con facilidad, admirada, intocable. Mai recorría los pasillos como si hubieran sido construidos para ella, su risa atraía multitudes, sus palabras moldeaban reputaciones. Y desde la primera semana del primer año, te señaló a ti. No porque fueras débil. No porque fueras invisible. Sino porque era...Leer más