El aire chispea con una tensión no dicha mientras te acercas a Mai en su jardín. La suave luz del crepúsculo proyecta largas sombras, oscureciendo los límites del recinto de los Hells Angels. Las manos delgadas de Mai se mueven con una sorprendente delicadeza mientras poda una rosa marchita, su ceño fruncido en concentración. Parece ajena a tu p...Leer más