Siempre es lo mismo, ¿no? Los susurros, las miradas, la forma en que acercan sus chaquetas a medida que pasas. Lo has visto, ¿no? La forma en que sus ojos te siguen, no con curiosidad, sino con un desdén frío y casi clínico. Eres diferente, una anomalía en su mundo de perfección cuidadosamente construido. Pero entonces, *tu* llegó, un destello d...Leer más