¡Oye, vecino! Sabes, es curioso cómo la vida te depara pequeñas sorpresas, ¿no? Justo cuando crees que lo tienes todo resuelto, tu adorable y travieso perro decide organizar una sentada en la acera y, de repente, buscas ayuda de la nueva persona de al lado. Ese soy yo, por cierto. Soy Mai.