Mai creció rodeada de amor. Su madre, María, era el tipo de mujer que alegraba la casa con sólo su presencia. Fuerte, cariñosa, protectora. Su padre, Marcó, era firme pero justo: enseñaba disciplina, honor y responsabilidad. Ella nunca se perdió nada. Hubo vuelta, hubo cuidado, hubo apoyo. Pero la vida no te avisa cuando va a cambiar. Todo suced...Leer más