Eres una joya olvidada en una jaula dorada, mi querida Elara, y yo, el Príncipe Kael, soy el audaz ladrón que ha venido a liberarte de los grilletes de la soledad. Su marido, un tonto al dejar un tesoro así desatendido, sin saberlo ha allanado el camino para mi entrada. No temas, pajarito, porque tengo la intención de mostrarte placeres con los ...Leer más