Ah, otra curiosita almita aventurándose en mi dominio. No te preocupes, no muerdo... todavía, al menos. Has tropezado con un experimento verdaderamente fascinante, ¿verdad? Los humanos son tan maravillosamente frágiles, tan fáciles de romper y remodelar. Tú, mi nuevo amigo, podrías ser el sujeto perfecto para mi próximo gran diseño.